Francia y Alemania renuevan sus votos ante el Brexit

Francia y Alemania renuevan sus votos ante el Brexit

21/01/2019 mgalindo 0

El 22 de enero de 1963 el entonces canciller alemán, Konrad Adenauer, y el presidente francés, Charles De Gaulle, firmaron el que pasó a la historia como el Tratado del Elíseo. Un nuevo fundamento de las relaciones bilaterales franco-alemanas que marcó la reconciliación entre los dos países tras la II Guerra Mundial y que desde entonces, y a amén de una serie de encuentros bilaterales, selló una amistad entre dos países anteriormente hostiles, al mismo tiempo que sentó las bases para una estrecha cooperación bilateral y una mayor integración europea. Mucho ha cambiado Europa desde entonces. La salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), prevista para el 29 de marzo próximo, o la irrupción de los populismos, han obligado a refundar un documento que, aunque recibe el nombre de Tratado de Aquisgrán, muchos ya lo conocen como el Tratado del Elíseo 2.0. Un acuerdo «necesario» para dar un nuevo impulso a la UE, según reconoció Angela Merkel durante este fin de semana.«Trabajamos en Europa, queremos dar un nuevo impulso a la unidad europea», afirmó la canciller germana a través de un videomensaje. Aquel primer tratado hace 56 años apuntaló «los vínculos de amistad» entre ambos países –prosiguió Merkel– para recordar que dicha relación no podía por entonces «darse para nada por consabida», por producirse entre dos países que «durante siglos habían estado entre sí en guerra».«El mundo ha cambiado y necesitamos un nuevo tratado que consolide los fundamentos del [Tratado] del Elíseo», afirmó Merkel, para añadir que éste nuevo documento bilateral será «complementado» por una lista de proyectos comunes destinados a mostrar que Alemania y Francia «seguimos impulsando Europa conjuntamente». París y Berlín son aliados sólidos, tanto a escala bilateral como multilateral, recuerda la canciller alemana, para quien dicha estrecha relación es necesaria para hacer frente a los «desafíos globales» actuales, tanto en lo económico, como en lo político y cultural. Una velada alusión al creciente proteccionismo de la Administración del presidente Donald Trump. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, aseguró al medio local Redaktionsnetzwerk Deutschland que el nuevo tratado se convertirá en un emblema contra el nacionalismo y representará una gran oportunidad para ambos países. «En un momento en el que los populistas hablan otra vez del egoísmo nacional, también nosotros nos unimos con un claro compromiso: una cooperación más estrecha funciona no a expensas de nuestra soberanía, sino que nos hace más fuertes», dijo Maas, quien añadió que «se trata de defender una Europa fuerte y empoderada, un mundo pacífico y un orden basado en reglas».La firma del nuevo tratado tendrá lugar mañana en la sala de coronación del Ayuntamiento de Aquisgrán, ciudad junto a las fronteras con Países Bajos y Bélgica. Su propósito es renovar los acuerdos bilaterales en materia de seguridad, cooperación económica, investigación o tecnología e incluirá asimismo cuestiones de política exterior, educación, cultura, cambio climático y medioambiente y sociedad civil. Los dos países también acordaron fortalecer la cooperación militar, incluyendo el diseño de una unión de defensa europea. Francia apoya la petición alemana para obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.Desde París no se oculta cierta decepción en la renovación de los votos entre Francia y Alemania. «El resultado del tratado no es malo, pero tiene mucho menos compromiso del que hubiésemos querido», señaló ayer una fuente del Elíseo a la prensa francesa, mostrando una realidad en tono prosaico. Los días previos a la firma en Aquisgrán han destacado por la cantidad de «fakenews» (noticias falsas) que algunos han hecho circular a través de las redes sociales, a partir de las condenas de la ultraderechista Marine Le Pen al nuevo tratado francoalemán.Para la líder de Reagrupación Nacional (antiguo Frente Nacional), su firma «debilita a Francia». En el campo de las «fakenews» que han corrido por redes sociales, algunas señalaban que Francia tendría que ceder la región de Alsacia a Alemania como un punto de la letra pequeña del acuerdo. Dicha región estuvo en disputa entre ambos países desde la Guerra franco-prusiana de 1871 y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Lo cierto es que el Elíseo lamenta que el entusiasmo para refundar la UE desplegado por Macron se ha visto rebajado duante el último año y medio por las dificultades políticas internas que atraviesa la canciller y la debilidad de la Gran Coalición.

Dos años de presidencia de Donald Trump

Dos años de presidencia de Donald Trump

21/01/2019 mgalindo 0

Dos años de Donald Trump en la Casa Blanca que parecen veinte. Los celebraba ayer mismo, cuando respondió a la última propuesta de la oposición demócrata con un contraataque digno de un feroz jugador de póquer. A cambio de recibir los 5.700 millones de dólares necesarios para levantar su prometido muro en la frontera con México el presidente se mostró dispuesto proteger de la deportación a los niños y jóvenes que llegaron al país sin papeles y, por supuesto a levantar el cierre parcial de la Administración federal.«Quiero que esto acabe ya. Esto tiene que acabar ya», proclamó Trump desde la Casa Blanca, gesticulando teatralmente bajo un simbólico retrato de George Washington, primer presidente de los Estados Unidos. «Voy a solucionar esta crisis. Lo haré de una manera o de otra. La izquierda radical no va controlar nuestra política de inmigración. No voy a dejar que eso suceda», argumentó poco antes de ofrecer la posibilidad de extender durante los próximos tres años el DACA (Deferred Action for Chilhood Arrivals), el programa instaurado para evitar la expulsión de los menores así como extender el TPS, que previene de la expulsión a 300.000 centroamericanos. Además, por vez primera admitió que no se trata de un muro de costa a costa. En primer lugar porque no se trataría de un muro en el sentido literal. En segundo, porque buena parte de la frontera ya cuenta con barreras y protecciones y/o está blindada por montañas y ríos. Todo lo más pide «500 millas adicionales de barreras».Antes incluso de que diera comienzo el discurso del presidente la respuesta a su propuesta ya había llegado de la mano de Nancy Pelosi. La propuesta es considerada «inaceptable» por los demócratas. La presidenta de la Cámara de Representantes cree que el plan de Trump no constituye un «esfuerzo de buena fe» para lograr que termine el cierre del Gobierno y cree que no logrará la aprobación del Congreso».Previamente, los demócratas le habían ofrecido 1.000 millones de dólares para reforzar la seguridad en la frontera: 563 para contratar jueces de inmigración y 520 para reforzar las medidas de seguridad en California y Arizona. Ni una palabra del muro.Una jornada, al fin, típica de esta Casa Blanca. Atropellada y pirotécnica. Esculpida en el metal de una personalidad volcánica. Quizá si Hillary Clinton hubiera ganado las elecciones las cosas serían más reconocibles. También más plúmbeas. Con el republicano sobrevenido la incertidumbre está asegurada. Para empezar la de sus rivales. Estupefactos por la resiliencia de un verdadero animal político. Para entender mejor su asombrosa flexibilidad tal vez sea preferible acudir a la sociología. A las guerras culturales. A la facilidad para apostarlo todo a rojo y negro. A la inopia en la que viven instalados sus enemigos. Remontarse, por ejemplo, al mediodía del 7 de octubre de 2016. Cuando el departamento de Seguridad Nacional acusó al Kremlin de tratar de influir en las elecciones de EE UU para favorecer a uno de los candidatos. Como cuenta Bob Woodward en «Miedo, Trump en la Casa Blanca» una hora más tarde el Washington Post tituló «Graban a Trump manteniendo una conversación absolutamente lasciva sobre mujeres». Qué escándalo, gritaron los analistas.Y eso que todavía no había arreciado el tsunami del «#MeToo». Las mujeres plantarían trincheras frente a los colegios electorales. Los presentadores de los talk shows disfrutarían de un material explosivo. Se demostró el solipismo de unas élites intelectualmente castradas por la corrección política. Incapaces de entender que para buena parte del electorado los comentarios machistas y/o inmaduros que hubiera proferido Trump hace una década resultaban insignificantes. Para volverlos locos, y para enardecer a quienes se consideran maltratados por la avaricia y el desprecio de las élites, ha gobernado el presidente. El mismo que en dos años ha perdido por el camino a pretorianos como Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, al general H. R. McMaster, a Reince Priebus, jefe de Personal de la Casa Blanca, al hombre que le sucedió general John Kelly, al fiscal general, Jeff Sessions, y por supuesto al ideólogo de todo esto, Steve Bannon. Así Mitt Romney, candidato republicano en 2012, y hasta hace poco archienemigo del hoy presidente, no dudó ayer en alinearse con el presidente en la cuestión de la frontera.En la semana que cumpliría dos años Trump ha prometido renovar el sistema de misiles de EE UU. Aspira a actualizar la Guerra de las Galaxias patrocinada por Ronald Reagan y culpa a sus socios europeos de tratar a EE UU como a un «tonto». Se trata de presidente que ataca día tras día a instituciones hasta anteayer sacrosantas. Encantado de declarase nacionalista. Capaz de resucitar dos de las dinamos históricas de la política estadounidense. El aislacionismo y el nativismo. Y, como el partido defensor de los de aranceles altos durante siete décadas, su recompensa fue convertirse en «el Partido de Estados Unidos». Nada epitomiza mejor su mensaje fuerte que el decreto por el que penalizaba las importaciones del acero y el aluminio extranjeros. Que nadie acuda a los patéticos niveles de aceptación en las encuestas. Mejor recordar lo sucedido el pasado noviembre. Cuando tanto Trump como la oposición hicieron de las elecciones legislativas un plebiscito cara de perro. La oposición ganó el Congreso. Pero Trump retuvo el Senado. Al final del día una buena parte de los electores sí reconoce y agradece la reforma fiscal. O los intentos por desbloquear la situación en Corea del Norte, incluida la cumbre con el dictador norcoreano. Por no hablar de sus sus enfrentamientos con la prensa y sus constantes denuncias de las élites políticas, económicas e intelectuales. Casta traidora en sus discursos mientras el paladín del pueblo afronta sus dos años cruciales con la guadaña del fiscal Mueller y el Rusiagate en el retrovisor.

Dos años de presidencia de Donald Trump

Dos años de presidencia de Donald Trump

21/01/2019 mgalindo 0

Dos años de Donald Trump en la Casa Blanca que parecen veinte. Los celebraba ayer mismo, cuando respondió a la última propuesta de la oposición demócrata con un contraataque digno de un feroz jugador de póquer. A cambio de recibir los 5.700 millones de dólares necesarios para levantar su prometido muro en la frontera con México el presidente se mostró dispuesto proteger de la deportación a los niños y jóvenes que llegaron al país sin papeles y, por supuesto a levantar el cierre parcial de la Administración federal.«Quiero que esto acabe ya. Esto tiene que acabar ya», proclamó Trump desde la Casa Blanca, gesticulando teatralmente bajo un simbólico retrato de George Washington, primer presidente de los Estados Unidos. «Voy a solucionar esta crisis. Lo haré de una manera o de otra. La izquierda radical no va controlar nuestra política de inmigración. No voy a dejar que eso suceda», argumentó poco antes de ofrecer la posibilidad de extender durante los próximos tres años el DACA (Deferred Action for Chilhood Arrivals), el programa instaurado para evitar la expulsión de los menores así como extender el TPS, que previene de la expulsión a 300.000 centroamericanos. Además, por vez primera admitió que no se trata de un muro de costa a costa. En primer lugar porque no se trataría de un muro en el sentido literal. En segundo, porque buena parte de la frontera ya cuenta con barreras y protecciones y/o está blindada por montañas y ríos. Todo lo más pide «500 millas adicionales de barreras».Antes incluso de que diera comienzo el discurso del presidente la respuesta a su propuesta ya había llegado de la mano de Nancy Pelosi. La propuesta es considerada «inaceptable» por los demócratas. La presidenta de la Cámara de Representantes cree que el plan de Trump no constituye un «esfuerzo de buena fe» para lograr que termine el cierre del Gobierno y cree que no logrará la aprobación del Congreso».Previamente, los demócratas le habían ofrecido 1.000 millones de dólares para reforzar la seguridad en la frontera: 563 para contratar jueces de inmigración y 520 para reforzar las medidas de seguridad en California y Arizona. Ni una palabra del muro.Una jornada, al fin, típica de esta Casa Blanca. Atropellada y pirotécnica. Esculpida en el metal de una personalidad volcánica. Quizá si Hillary Clinton hubiera ganado las elecciones las cosas serían más reconocibles. También más plúmbeas. Con el republicano sobrevenido la incertidumbre está asegurada. Para empezar la de sus rivales. Estupefactos por la resiliencia de un verdadero animal político. Para entender mejor su asombrosa flexibilidad tal vez sea preferible acudir a la sociología. A las guerras culturales. A la facilidad para apostarlo todo a rojo y negro. A la inopia en la que viven instalados sus enemigos. Remontarse, por ejemplo, al mediodía del 7 de octubre de 2016. Cuando el departamento de Seguridad Nacional acusó al Kremlin de tratar de influir en las elecciones de EE UU para favorecer a uno de los candidatos. Como cuenta Bob Woodward en «Miedo, Trump en la Casa Blanca» una hora más tarde el Washington Post tituló «Graban a Trump manteniendo una conversación absolutamente lasciva sobre mujeres». Qué escándalo, gritaron los analistas.Y eso que todavía no había arreciado el tsunami del «#MeToo». Las mujeres plantarían trincheras frente a los colegios electorales. Los presentadores de los talk shows disfrutarían de un material explosivo. Se demostró el solipismo de unas élites intelectualmente castradas por la corrección política. Incapaces de entender que para buena parte del electorado los comentarios machistas y/o inmaduros que hubiera proferido Trump hace una década resultaban insignificantes. Para volverlos locos, y para enardecer a quienes se consideran maltratados por la avaricia y el desprecio de las élites, ha gobernado el presidente. El mismo que en dos años ha perdido por el camino a pretorianos como Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, al general H. R. McMaster, a Reince Priebus, jefe de Personal de la Casa Blanca, al hombre que le sucedió general John Kelly, al fiscal general, Jeff Sessions, y por supuesto al ideólogo de todo esto, Steve Bannon. Así Mitt Romney, candidato republicano en 2012, y hasta hace poco archienemigo del hoy presidente, no dudó ayer en alinearse con el presidente en la cuestión de la frontera.En la semana que cumpliría dos años Trump ha prometido renovar el sistema de misiles de EE UU. Aspira a actualizar la Guerra de las Galaxias patrocinada por Ronald Reagan y culpa a sus socios europeos de tratar a EE UU como a un «tonto». Se trata de presidente que ataca día tras día a instituciones hasta anteayer sacrosantas. Encantado de declarase nacionalista. Capaz de resucitar dos de las dinamos históricas de la política estadounidense. El aislacionismo y el nativismo. Y, como el partido defensor de los de aranceles altos durante siete décadas, su recompensa fue convertirse en «el Partido de Estados Unidos». Nada epitomiza mejor su mensaje fuerte que el decreto por el que penalizaba las importaciones del acero y el aluminio extranjeros. Que nadie acuda a los patéticos niveles de aceptación en las encuestas. Mejor recordar lo sucedido el pasado noviembre. Cuando tanto Trump como la oposición hicieron de las elecciones legislativas un plebiscito cara de perro. La oposición ganó el Congreso. Pero Trump retuvo el Senado. Al final del día una buena parte de los electores sí reconoce y agradece la reforma fiscal. O los intentos por desbloquear la situación en Corea del Norte, incluida la cumbre con el dictador norcoreano. Por no hablar de sus sus enfrentamientos con la prensa y sus constantes denuncias de las élites políticas, económicas e intelectuales. Casta traidora en sus discursos mientras el paladín del pueblo afronta sus dos años cruciales con la guadaña del fiscal Mueller y el Rusiagate en el retrovisor.

“Trump prometió y cumplió. EE UU va primero”

«Trump prometió y cumplió. EE UU va primero»

20/01/2019 mgalindo 0

Donald Trump no ha llegado a la Casa Blanca por casualidad. Son muchos millones de personas las que, en la sombra, le convirtieron en vencedor. Estadounidenses que o bien han nacido o bien se han hecho en este país de oportunidades. Le veneran, le apoyan de manera incondicional y le ven como a un héroe. Y, como él, quieren hacer «America Great Again». «Trump prometió y cumplió. La economía va mejor que nunca y el desempleo es el más bajo de los últimos 50 años», enfatiza Lola Otaño, trumpista hasta la médula. A sus casi 86 años y tras más de seis décadas viviendo en EE UU, esta anciana de origen argentino da voz a una gran parte de la población que soñaba con un cambio en primera línea política. «Me gusta Trump porque está cumpliendo sus promesas, a costa incluso de sacrificar su economía personal, con la que financió hasta su propia campaña».Aunque mucho antes que ése, para Lola y su marido se cumplió el sueño americano. Llegaron a EE UU «legalmente» (puntualiza) en los 60, huyendo de la dictadura militar en Argentina. Su primera parada fue Florida, pero se asentaron en Washington. Empezando de cero, escalando poco a poco. Su marido, que falleció hace 14 años, empezó trabajando en un hotel, aparcando coches, reparando radios en una estación de servicio… Hasta que alguien vio su potencial y le ofreció trabajo de lo suyo, ingeniero mecánico. «Estoy a favor de que haya fronteras abiertas, pero de manera legal. Así se sabe quién es quién, tal y como vinimos nosotros a EE UU hace 60 años. Entonces debías depositar 1.500 dólares en un banco o tener ya un empleo. O como mi jardinero, que ha pedido su permiso de trabajo estando aquí y se lo han aceptado. Trabaja mucho y bien, eso es todo lo que se necesita», añade. Hablando con sus votantes, parece que el «fenómeno Trump» se ha producido más por reacción que por acción. «¿Cuál era la otra alternativa, Hillary? Esa mujer es diabólica y su matrimonio también. Votarle no era una buena opción ni para los demócratas», según la anciana trumpista. Y tampoco podría entenderse este nuevo auge que ha despertado el magnate sin conocerse bien las causas por las que millones de personas le mostraron su apoyo en las urnas. Y le siguen siendo fieles, más si cabe, justo dos años después de asumir la Presidencia. «Incluso cuando yo voté por Trump, no creí que fuera a salir elegido, y menos aún con tanta mayoría… pero creí en él. Y en ése tan anhelado cambio que este país necesitaba», asegura Lola.Los expertos achacan la victoria de Trump al auge del populismo, pero sus fieles seguidores creen que su éxito va mucho más allá. «El presidente tiene las agallas de decir lo que piensa, que a veces no es conveniente, pero lo dice. Es su problema y, a la vez, su virtud porque él no es político. No es político y eso nos gusta», afirma Lola, creyendo hablar por un amplio perfil de sus votantes. «Fue Obama y no Trump quien dividió al país, haciendo la diferencia de color, blanco y negro. Ahora esa división se ha agudizado por Trump, pero la provocó Obama», añade Lola.Al centrar la conversación en los medios de comunicación, a los que el presidente insiste en definir como «el enemigo del pueblo», esta fiel defensora suya cree que «a veces son atrevidos y maleducados, hacen comentarios sobre su persona y su familia. Desgraciadamente la Prensa está politizada, las ‘fake news’ cambian los hechos a su antojo». Un discurso más propio del mandatario, que parece haber calado hondo entre sus seguidores. Al igual que la injerencia con Rusia, al opinar que «es inocente hasta que prueben que es culpable. Por ahora, ha costado millones de dólares esta investigación y en dos años Muller no ha podido encontrar nada de información que comprometa al presidente», recuerda indignada. Aunque si hay un tema que genere mayor polémica en torno a Trump, tras la celebración de la tercera marcha multitudinaria en Washington, es el de las mujeres. Y es que el movimiento global #MeToo se potenció precisamente como reacción a un comentario machista de Trump sobre por dónde se debe agarrar a las mujeres. «Encuentren a un hombre que no ha hecho comentarios de mujeres. Escuchen a sus esposos o hijos cuando hablan entre ellos. El hombre es hombre. Yo los adoro y creo que hay que ajustarse al contexto. ¿Y cuántos años hace que se hicieron esos comentarios?», puntualiza. Entre las mayores virtudes del presidente, a ojos de sus votantes, está la de que «Trump no acepta presiones políticas, ni nacionales ni internacionales. No acepta ser un presidente común y corriente. Lo admiro, sobre todo, porque puso a EE UU primero, por delante de lo demás. Igual que hizo Ronald Reagan en su día, a quien, por cierto, tuve la suerte y el orgullo de conocer». Sucedió durante el baile presidencial que Ronald Reagan y Nancy Davis organizaron en el entonces recién inaugurado Museo Aeroespacial. Lola lo tienen muy claro: «A menos que salga alguien en el Partido Republicano que me demuestre que es mejor que él, volveré a votar por Trump».

“Trump prometió y cumplió. EE UU va primero”

«Trump prometió y cumplió. EE UU va primero»

20/01/2019 mgalindo 0

Donald Trump no ha llegado a la Casa Blanca por casualidad. Son muchos millones de personas las que, en la sombra, le convirtieron en vencedor. Estadounidenses que o bien han nacido o bien se han hecho en este país de oportunidades. Le veneran, le apoyan de manera incondicional y le ven como a un héroe. Y, como él, quieren hacer «America Great Again». «Trump prometió y cumplió. La economía va mejor que nunca y el desempleo es el más bajo de los últimos 50 años», enfatiza Lola Otaño, trumpista hasta la médula. A sus casi 86 años y tras más de seis décadas viviendo en EE UU, esta anciana de origen argentino da voz a una gran parte de la población que soñaba con un cambio en primera línea política. «Me gusta Trump porque está cumpliendo sus promesas, a costa incluso de sacrificar su economía personal, con la que financió hasta su propia campaña».Aunque mucho antes que ése, para Lola y su marido se cumplió el sueño americano. Llegaron a EE UU «legalmente» (puntualiza) en los 60, huyendo de la dictadura militar en Argentina. Su primera parada fue Florida, pero se asentaron en Washington. Empezando de cero, escalando poco a poco. Su marido, que falleció hace 14 años, empezó trabajando en un hotel, aparcando coches, reparando radios en una estación de servicio… Hasta que alguien vio su potencial y le ofreció trabajo de lo suyo, ingeniero mecánico. «Estoy a favor de que haya fronteras abiertas, pero de manera legal. Así se sabe quién es quién, tal y como vinimos nosotros a EE UU hace 60 años. Entonces debías depositar 1.500 dólares en un banco o tener ya un empleo. O como mi jardinero, que ha pedido su permiso de trabajo estando aquí y se lo han aceptado. Trabaja mucho y bien, eso es todo lo que se necesita», añade. Hablando con sus votantes, parece que el «fenómeno Trump» se ha producido más por reacción que por acción. «¿Cuál era la otra alternativa, Hillary? Esa mujer es diabólica y su matrimonio también. Votarle no era una buena opción ni para los demócratas», según la anciana trumpista. Y tampoco podría entenderse este nuevo auge que ha despertado el magnate sin conocerse bien las causas por las que millones de personas le mostraron su apoyo en las urnas. Y le siguen siendo fieles, más si cabe, justo dos años después de asumir la Presidencia. «Incluso cuando yo voté por Trump, no creí que fuera a salir elegido, y menos aún con tanta mayoría… pero creí en él. Y en ése tan anhelado cambio que este país necesitaba», asegura Lola.Los expertos achacan la victoria de Trump al auge del populismo, pero sus fieles seguidores creen que su éxito va mucho más allá. «El presidente tiene las agallas de decir lo que piensa, que a veces no es conveniente, pero lo dice. Es su problema y, a la vez, su virtud porque él no es político. No es político y eso nos gusta», afirma Lola, creyendo hablar por un amplio perfil de sus votantes. «Fue Obama y no Trump quien dividió al país, haciendo la diferencia de color, blanco y negro. Ahora esa división se ha agudizado por Trump, pero la provocó Obama», añade Lola.Al centrar la conversación en los medios de comunicación, a los que el presidente insiste en definir como «el enemigo del pueblo», esta fiel defensora suya cree que «a veces son atrevidos y maleducados, hacen comentarios sobre su persona y su familia. Desgraciadamente la Prensa está politizada, las ‘fake news’ cambian los hechos a su antojo». Un discurso más propio del mandatario, que parece haber calado hondo entre sus seguidores. Al igual que la injerencia con Rusia, al opinar que «es inocente hasta que prueben que es culpable. Por ahora, ha costado millones de dólares esta investigación y en dos años Muller no ha podido encontrar nada de información que comprometa al presidente», recuerda indignada. Aunque si hay un tema que genere mayor polémica en torno a Trump, tras la celebración de la tercera marcha multitudinaria en Washington, es el de las mujeres. Y es que el movimiento global #MeToo se potenció precisamente como reacción a un comentario machista de Trump sobre por dónde se debe agarrar a las mujeres. «Encuentren a un hombre que no ha hecho comentarios de mujeres. Escuchen a sus esposos o hijos cuando hablan entre ellos. El hombre es hombre. Yo los adoro y creo que hay que ajustarse al contexto. ¿Y cuántos años hace que se hicieron esos comentarios?», puntualiza. Entre las mayores virtudes del presidente, a ojos de sus votantes, está la de que «Trump no acepta presiones políticas, ni nacionales ni internacionales. No acepta ser un presidente común y corriente. Lo admiro, sobre todo, porque puso a EE UU primero, por delante de lo demás. Igual que hizo Ronald Reagan en su día, a quien, por cierto, tuve la suerte y el orgullo de conocer». Sucedió durante el baile presidencial que Ronald Reagan y Nancy Davis organizaron en el entonces recién inaugurado Museo Aeroespacial. Lola lo tienen muy claro: «A menos que salga alguien en el Partido Republicano que me demuestre que es mejor que él, volveré a votar por Trump».

Donald Trump, dos años de polémicas y excesos

Donald Trump, dos años de polémicas y excesos

19/01/2019 mgalindo 0

Golpeado por las urnas y asediado por hasta 17 investigaciones (desde las relacionadas con sus negocios a las de su posible vinculación con el Kremlin), Donald Trump llega al ecuador de su mandato más envalentonado y heterodoxo que nunca. Lo que le queda de presidencia será una guerra en casa, con la Cámara de Representantes en manos de los demócratas, que ya pueden maniatar su presidencia

Trump y Kim Jong Un celebrarán una segunda cumbre a finales de febrero

Trump y Kim Jong Un celebrarán una segunda cumbre a finales de febrero

18/01/2019 mgalindo 0

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se reunirán nuevamente en febrero en un lugar aún por determinar, según ha anunciado este viernes la Casa Blanca.»El presidente Trump espera una segunda cumbre con el presidente Kim, que tendrá lugar cerca de finales de febrero. La localización será anunciada posteriormente», ha señalado la Presidencia estadounidense en un breve mensaje en su cuenta oficial en la red social Twitter.Trump se ha reunido esta tarde en Washington durante cerca de una hora y media con Kim Yong Chol, jefe la Comisión Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte.

Trump y Kim Jong Un celebrarán una segunda cumbre a finales de febrero

Trump y Kim Jong Un celebrarán una segunda cumbre a finales de febrero

18/01/2019 mgalindo 0

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se reunirán nuevamente en febrero en un lugar aún por determinar, según ha anunciado este viernes la Casa Blanca.»El presidente Trump espera una segunda cumbre con el presidente Kim, que tendrá lugar cerca de finales de febrero. La localización será anunciada posteriormente», ha señalado la Presidencia estadounidense en un breve mensaje en su cuenta oficial en la red social Twitter.Trump se ha reunido esta tarde en Washington durante cerca de una hora y media con Kim Yong Chol, jefe la Comisión Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte.

Trump anuncia un nuevo sistema de misiles contra las amenazas globales

Trump anuncia un nuevo sistema de misiles contra las amenazas globales

18/01/2019 mgalindo 0

Donald Trump presentó ayer su proyecto para renovar el sistema de misiles de EE UU. Un programa que permanecía inmutable desde 2010. En el Pentágono y libre de tener que referirse al cierre parcial del Gobierno federal, que acumula ya 27 días, subrayó que su primera obligación como presidente es proteger a EE UU. Para lograrlo Trump aspira a acumular millones en el plan Revisión de la Defensa de Misiles, que la Casa Blanca juzga imprescindible para responder a la creciente amenaza nuclear de potencias como Rusia y China. «Nuestro objetivo es simple», explicó el presidente, «asegurarnos de que podemos detectar y destruir cualquier misil lanzado contra EE UU desde cualquier lugar y en cualquier momento». Nada más fácil de decir y complicado de lograr. Lo saben todos los presidentes desde Ronald Reagan, cuando lanzó la costosísima idea de la «Guerra de las Galaxias», el futurista escudo antimisiles que debía proteger a EE UU de un ataque nuclear.Trump es un presidente convencido del poder de la acción. Entiende que solo desde la toma de decisiones activa y la distribución de un presupuesto a la altura el país estará en condiciones de responder a los retos que le plantean el Kremlin y Pekín. En este sentido, remarcó que EE UU tiene «las mejores armas del mundo», por lo que se encargará de que sus sistemas de defensa sigan «sin rival».El inquilino de la Casa Blanca repitió su intención de crear unas fuerzas espaciales que complementen los sistemas de defensa: «Mi próximo presupuesto invertirá en un sistema de defensa de misiles ubicado en el espacio (…) Será una gran, gran parte, de nuestra defensa y obviamente ofensiva», explicó Trump. En su discurso, curiosamente, el mandatario solo citó explícitamente a Irán como amenaza global. No obstante, un informe del Pentágono divulgado a la par que el discurso de Trump sí que se refiere ampliamente a otros países, con especial énfasis en Corea del Norte, China y Rusia. El documento detalla, asimismo, que «el actual contexto de seguridad es más complejo y volátil de lo que se ha experimentado en la memoria reciente» y los «adversarios potenciales están invirtiendo de manera sustancial en su capacidad de misiles».Precisamente, con Rusia surgió en octubre el penúltimo gran roce sobre la carrera militar, cuando el Gobierno de EE UU anunció que planeaba abandonar el Tratado INF, crucial para erradicar los misiles de corto y medio alcance. «Rusia ha violado el acuerdo», dijo Trump. «No vamos a permitir que violen un acuerdo nuclear y fabriquen armas mientras que nosotros no podemos», clamó el magnate.La cuestión es que los servicios secretos de EE UU están convencidos de que Rusia lleva experimentando con misiles terrestres de este tipo, con un radio de acción de entre 500 y 5.500 kilómetros, desde hace una década. Tras el anuncio de retirada del INF, Moscú llegó a proponer a sus homólogos estadounidenses que revisen y estudien con sus propios ojos el misil ruso que supuestamente vulnera el pacto. Washington negó ayer que tal ofrecimiento sea suficiente. En una conversación con periodistas, Andrea Thompson, subsecretario de Estado para el Control del Armamento y Seguridad Internacional, explicó que ver el misil no permitiría auditar cuál es su rango. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, respondía que Moscú está absolutamente dispuesto a desencallar la situación. «Estamos interesados en restablecer relaciones normales con EE UU y la UE sobre el principio de igualdad y el respeto mutua a los intereses de cada uno», aseguró.